
Hace seis meses, Los Nexus hicieron su infame debut al atacar brutalmente a John Cena en un condenable acción que conmocionó a la WWE. Esta noche, el exMarine, recién contratado de nuevo, devolvió el golpe de una manera importante, destruyendo al líder de Los Nexus Wade Barrett y cerrando un círculo vicioso antes de enterrar al maliciosos inglés bajo una pila de acero, poniendo punto final a la rivalidad más caliente del año.
En un combate en el que el uso de sillas de acero era completamente legal, Barrett partía con una clara ventaja. Después de todo, cuando se trata de crueldad, pocas superestrellas son tan sádicas como el líder de Los Nexus. El inglés demostró esta máxima durante gran parte de la pelea, golpeando a Cena con un sin fin de sillazos. Pero el exMarine se estaba jugando mucho más que un combate y luchó sin descanso contra Barrett para, finalmente, destruir a su rival con un devastador Ajuste de Actitud contra seis sillas de acero.
Pero las malas noticias no habían acabado aún para el ex Campeón de la WWE. Para ejecutar un final apropiado a su relación con Barrett, Cena arrastró al líder de Los Nexus hasta la parte superior de la rampa de entrada y le sepultó bajo una pila de sillas de acero preparadas para servir de armas en TLC. Allí mismo, en ese mismo momento, Cena enterró su rivalidad con Wade Barret.
La cadena de acontecimientos que llevó a Cena y Barrett a este brutal final era tan compleja como cualquier rivalidad que se haya visto antes en la WWE. Desde que decidieran atacar a la estrella legendaria en su primera emboscada infame en Raw, Barrett y sus demonios compañeros de Los Nexus han tenido la intención de destruir a Cena. Estuvieron a punto en Hell in a Cell cuando Barrett derrotó a la superestrella de Raw en un combate que convirtió a Cena en un miembro involuntario del grupo de rebeldes. Pero cuando Cena no ayudó a Barrett ganar el Campeonato de la WWE en las Survivor Series, fue despedido del grupo por el inglés y perdió su posición de estrella de la WWE.
Cena no tenía nada ya que perder, así que comenzó a atacar a los miembros de Los Nexus donde pudiera encontrarlos, atacando a los rebeldes en habitaciones de hoteles, parkings, vestuarios o en el mismísimo ring. Maltratados e intimidados por el mito Cena, los rebeldes dieron un ultimátum a Barrett: o le permitían volver a la WWE para que terminaran los ataques o le expulsaban como líder de su grupo. Con sus compañeros en su contra, Barrett no tuvo más remedio que volver a contratar al ex Campeón de la WWE el pasado lunes en Raw.
Pero después de las frustraciones que Cena había provocado en el líder de Los Nexus, Barrett quería más que nada en el mundo, golpear con una silla de acero a su rival en la cabeza. Con toda la rabia que le entraba en su corazón, Cena aceptó el desafío de Barrett a un Chairs Match en TLC.
Desde el momento en el que entraron en el Toyota Center, Los Nexus comenzaron su campaña de terror, en primer lugar atacando a los campeones por equipos Santino Marella y Vladimir Kozlov con sillas de acero, para enviar un mensaje a Cena. Sin embargo, la resistente superestrella se negó a dejarse intimidar y respondió sacando a todos los rebeldes del vestuario como prometió que haría.
A pesar de que sus refuerzos estaban en la enfermería y que no le iban a poder echar una mano, Barrett caminó hasta el ring con arrogancia y estuvo muy cerca de derrotar a su rival. Pero con todo el apoyo de los aficionados de la WWE, Cena resistió el durísimo ataque de su rival y salió victorioso después de una agotadora batalla.
El combate puede haberlo dejado magullado, pero John Cena llegó hasta la rampa de entrada con la cabeza bien alta. En 2010, el ex Campeón de la WWE se enfrentó a su amenaza más grande y salió del envite más fuerte que nunca.





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